domingo, 11 de marzo de 2012

Los relámpagos atravesaron los cielos.

¿Por qué seguir hablándole a la pared? Esa que se llama como tú y que tiene tu misma cara.
Ya fue pintada de blanco, ya nada queda sobre ella. Ni los huecos, ni los dibujos, ni las letras que compusimos juntos.
Estás aquí, pero no eres mío. Estás para mí, pero no por mí.
¿Qué si pudieras volver a quererme? ¿Lo harías una vez más?
Si ya no somos los mismos.
¿Por qué no te atreves a descubrirme completa?
Jamás terminamos de conquistarnos.
¿Qué si nos amamos de nuevo, a consciencia?
Si nos salvamos a medias y las mitades no son un entero, con entereza te digo que no tenemos nada más que perder.
Yo sigo aquí, sentada en la misma banqueta y bajo la lluvia que acaricia ligera mis mejillas saladas.
Me someto a lo que creo saber, me pierdo entre lo que pienso querer.
Creo que lo nuestro es pasado y que tú a mi lado no tienes futuro.
Creo que todo estará bien entre los dos.
Pienso que quiero saberte sincero y que regreses buscando más de mí.
Quiero otra oportunidad para crecer de tu mano.
¿Cómo saber si estos meses han sido suficientes para los dos?
¿En qué parte del cielo encontramos la respuesta?
¿Cuánto habremos caminado sin siquiera voltear a mirarnos, que todo lo nuestro ya no lo es?
Acompáñame una vez más, pues te extraño.
Mi costado está desnudo sin ti y me siento sola.

1 comentario:

Isabella Salinas dijo...

Qué doloroso es enamorarse cuando no se es correspondido...

Se que ya te lo he dicho, pero me encanta la forma que tienes de expresarte, desborda arte, belleza e incluso melancolía en cada una de las vocales.

Huella ^.*