domingo, 26 de febrero de 2012

Desquebrajado mandamiento.

Mi alma dormida sobre océanos de pensamientos
se encarna, y me recuerda a tus ojos profundos y dolientes
que me hacen callar las heridas, entintarme la sangre.
Y te he visto desentendido del aire, sumergido en etéreos suspiros,
sonrojado y caliente de tus lamentos prohibidos.
Mientras hierves desde lo más blando de tus huesos.
Azotan tu frente las cavilaciones sinuosas,
de tu mano traviesa, mis miradas acuosas.
Y te he sentido, morir de miedo ante la duda, temblar,
sucumbir ante los impulsos que te cuesta pronunciar,
desvestirme y desgarrarme mientras me ignoras, mientras me quiebras.
Mis esperanzas que te son ajenas, las veo quemarse
en los silencios húmedos de mis labios, presos de tus manías,
llanas en alegrías, sentadas abandonadas.
Enervo el vacío que empañas tras tu presencia,
el recuerdo tardado de una voz que me acariciaba la piel sin erizarla,
de aquella cadera que me sujetaba las ganas.
Y ahora mi alma bosteza, cansada de llenarse de falsas imágenes,
deseos constantemente inundados que me orillan a procurarte,
a seducirte y encontrarte, separado junto a mí.
Es tan cierta tu ausencia, tan larga tu huida,
tan secos tus labios que se niegan a reconocerme.
Frágiles y perdidos, tan perturbados y confundidos,
me entregan de vez en cuando, un mórbido castigo pintado de tu olvido.
Escrito por Kalidoscopia y Aire.
Blog de Aire: Ni siquiera un poco - http://delospensamientosrotos.blogspot.com

1 comentario:

Isabella Salinas dijo...

Nunca me cansaré de decir que tienes un don para escribir... me ha encantado de nuevo pasarme por tu blog.

Huella ^.*