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martes, 20 de enero de 2015

Húmedo

Amanecí con la piel helada,
anudada y enmarañada en las alturas,
cansada de tu escaza figura.
De forma discreta, con las cortinas abajo,
como ya hace tiempo no lo hacía,
recordé el trazo de tu lengua, de tus dedos.
Mi boca marchita, con susurros
hilaba tu nombre... y reflorecía.
Cada pliegue, cada cima calada
se engalanó de un rojizo cosquillear.
Extensa, toda grandiosa, ligera,
y el hervor, ¡shhh!... me hice muda.
Entonces me sentí despertar
de un buen soñar, con las manos vacías.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Contienda.

Caerás ante lo frágil
e insensible de su locura.
O ante la rabia incontenible
del universo a la ofensiva.
Ximena, ¿le besarías equivocadamente?
Hibernarías / tal vez /
en aquel kiosko,
no sólo el capricho
que los ojos suyos te provocaron.
Tartamudeabas entonces,
con el whisky agitándose entre tus manos.
Zozobra en tu corazón,
aleteando con resistencia,
por dirigir los pasos
a una guerra inexcusable.
Clamabas jaculatorias,
plegarias confusas.
¿Sabrás después / Ximena /
vestir de silencio
el yelmo y tu yugo?

miércoles, 19 de febrero de 2014

A una muñeca que por rota, se siente fea.

Por más pendientes que se cuelgue a las orejas
o listones entrelace a sus cabellos,
aunque de carmesí se cubra los labios,
mas la piel se embriague de perfume

Cuando las mejillas se le vuelvan lívidas
y ya no ventilen las vergüenzas,
ni adviertan las gentiles cortesías
de los galantes caballeros

Aun de las noches desadvierta el frío,
la brisa desvista sus ventanas despejadas,
pero las caricias del aire no le sepan a nada
y mucho menos procure las virtudes del tacto

Si ha de confiar su valor a las complacencias,
/atienda que/ por ser perlas, amatistas o esmeraldas
las que adornen la estrechura de sus brazos
no será su esencia quien se ostente sino la mera apariencia 

/Con el tiempo/ hallará marchito su reflejo ante el espejo,
el discurso demenciado, las coplas enmudecidas,
las manos entorpecidas, arrugadas,
y el cariño mustio, avejentado

Ya nada ha de embellecer la suya estancia,
si para usted no existe ardorosa estrella
que suficiente sea /ni por ser la más fulgorosa/
para cobijarle el corazón agónico y abatido

Porque en sus ojos no se dilucide
ni la más mínima centella,
y la candidez en la mirada propia
aprecie rota, olvidada, prescrita

Alerta sosténgase en la vigilia /entonces/,
al instante en que la falsedad acaezca
sin reparo ni retiro,
pues veráse en un apremio, un socorro


Si desprecia que lo roto se repara /muñeca fea/
como de la realidad, se olvidan unos la franqueza,
procure el recuerdo tangible y valioso /que le sirva de consejo/:
no existe remedo, mentira ni cuento provechoso

Descoloque toda máscara del rostro /muñeca rota/
para desdibujarse la sonrisa tergiversada
que por guardar las apariencias ajenas
ha vuelto de su alma, la morada de lo torcido 

martes, 17 de diciembre de 2013

Una golondrina no hace el verano.

El comienzo o el final;
no es que estén de más.
Sin embargo no lo es todo. No es lo mejor;
sólo parte de la historia.

Porque aprendo a crecer en la paciencia, ser paciente para saber esperar la realización de los planes, la que me tengo estando juntos, en la paciencia hacia los momentos que no son precisamente los mejores que has tenido, pero no del todo malos. Me hacen cuestionarme cosas importantes.
Haces que le de cabida a la duda en mis acciones más automáticas, cotidianas; me haces querer partir a la rutina de la que me he aferrado por comodidad.
Me permito sentirme ajena, extrañarme de mí misma; extrañarte a ti -en la nostálgica ausencia de tus brazos cobijando mis temblores nocturnos-.
Agitarme el sueño o facilitarme el descanso, ambas a tu disposición, a la expectativa de ti.
Y a veces me entrego a los arrebatos -me lanzo a acariciar tu boca en un intento por desquitar mis ganas retenidas en la atenta escucha- aunque la conversación que me deleita se vea interrumpida, por ese chasquido ridículo, poco incómodo y dulzón entre tus labios y los míos.
Hipnotizada por tu andar calmo, por la fuerza de tus abrazos, lo profundo de tus charlas y lo simplón que se puede tornar tu sentido del humor. Me fascinas en la sencillez y lo complejo.

De pronto recordé, desprendiéndome del lamento que me producen las despedidas, que lo bello no muere en la noche ni despierta al amanecer de cada día. Es en la longitud del tiempo, en el proceso de estarlo viviendo y la eternidad de las remembranzas.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Permítame.

Deja cobijarte del frío en tus ojos
y beberme tus lagunas amargas,
no inundes más tus sábanas.

Soplarte la sombra que te hacen las pestañas,
sostenerte los párpados dormidos que te acompañan la mirada
y suavizarte a besos las ojeras opacadas.

sábado, 6 de julio de 2013

Extenuaciones de media noche.

Porque apenas ayer sentía amarte con locura, recuerdo que nada es estable.
Siéntome enamorada de una nostalgia peligrosa, por algo que no ha sido nunca y sin embargo me permito extrañar con inmensas fuerzas.
¿Qué tan malo puede llegar a ser? Si ya nada resulta oportuno, los intentos torpes son eso, sólo fracasos.
Hoy tengo ganas de mandarlo todo al carajo, sin explicar. Sin sentir, porque tampoco quiero pensar las cosas.
¿Con qué sentido? Si ya no creo en ti.
Ni en mí.
No tengo expectativas de mí.
Para ti.


lunes, 8 de abril de 2013

Caminando contigo.

Estoy aprendiendo a abrazar lo absurdo de la vida, queriendo ser auténticamente ridícula.
Me encuentro intentando lanzarle mordidas al aire, intentando diluir los ladridos coléricos que sólo le suman peso a mi libertad, intentando no hacer caso de las palabras que duelen.

Voy a regalar sonrisas amables,
abrazos espontáneos,
a beber café en el centro,
a viajar a lugares que no haya visitado,
charlar con extraños en las plazas,
a comprar libros de autores poco conocidos,
escuchar canciones que no hayan sido aún compuestas,
a descomponer el tiempo, entre tus brazos,
a besar despacio, sin soltar tu mano,
y construir murallas que atraviesen mundos en silencio.

sábado, 6 de abril de 2013

Vuelvo a nacer en el horizonte de tus ojos.

Me desvanecía sentir tu aliento en mi oído,
susurrándome cuentos de amor.
Canciones que narraban la ternura de unos besos
perdidos en la marea alta, sobre la arena,
en aquella playa lejana.
Caminante curioso, te extraviaste una y cien veces
en los alargados surcos de mi espalda
y al pasear tus dedos sobre ese sendero
me reinventabas.
Tus besos, la tinta que pintó palabras intangibles en mi piel,
como si fuera ésta un libro vacío,
páginas blancas siendo colmadas por ti.

jueves, 7 de marzo de 2013

Querer no basta.

Me aceptarás con mis dudas.
Te aceptaré con tus silencios.
Pero hace falta cambiar
para no perdernos el uno al otro.
Voy a pensar menos,
no dar tantos rodeos.
Intenta atender tus pensamientos,
permítete sentir más seguido.
Yo aquí voy a estar, sin dejar de quererte.



A mí me gusta lo que eres.
Me gustaría aún si cambiaras.


¿Y qué soy?
¿Quién soy para ti?
¿Qué tanto sabes de mí?

Suficiente como para saber que eres una persona que ha cambiado.

Mucho, quizás.
Varias veces.
Todo el tiempo.
Y a la vez me siento en el mismo lugar.


Por tonta. 
No te das cuenta de lo que eres. 
De lo que haces.

Mis ojos no pueden verme.

Porque siempre los haces llorar por no ver un jodido espejo.

sábado, 23 de febrero de 2013

Sin títulos ni etiquetas.

Me acostumbré a su gentil compañía,
a sus palabras que siempre se sabían acomodar solas entre sus enunciaciones,
su mirada que revoloteaba al hablar.

Su tartamudeo,
lo exquisito de su incesable discurso,
las recomendaciones poco comunes de sus gustos en la música, el cine y las letras.

Su peculiar sentido del humor,
su leve impuntualidad -combinando bien con mi impaciencia amable, permitiéndonos encontrarnos a mitad de camino del lugar sugerido para el encuentro-,
el americano siempre agregado a la cuenta del café
y lo tardío de su despedida -después de tres o cuatro adioses como si jamás quisiera irse-.

Extraño a un buen compañero que palabras me faltan para agradecerle tanto en tan poco tiempo compartido.

21.12.12
Editado por segunda vez 11.01.13
Con corrección de estilo y publicado 23.02.13

martes, 11 de diciembre de 2012

Hola. Mucho gusto.

Hace falta la calidez de un bien querer, que por las noches te construya un hogar entre sus brazos, te sostenga, te coma las penas de tus ojos a besos y sople muy lejos con su aliento esos tus miedos que tanto te aterran las ganas, ponen de rodillas tus esperanzas; por las noches se acueste a tu lado y temblando tu cuerpo de dudas le supliques cuidar de ti, hacerte desaparecer, evaporarte lento, volver a sus ojos calmados, sinceros.
"Cierra la puerta."
"Nadie va a entrar."
"Cierra la puerta."
"Nadie va a entrar".
"Ciérrala."
"¿Por qué?"
"Ciérrala... Por favor."
Y aunque nadie en el mundo fuese a atravesar la puerta de aquella reducida habitación, se puso de pie, cerró la puerta y volvió con prisa a colocarse por un lado para reconstruir tiernamente la seguridad que con sus brazos podía regalarle a aquella frágil criatura.


Ten mis mejores besos,
el frío de mis manos nerviosas e inquietas.
Ten un presente que amarra
de mí una parte a tu cuello.
Ten una manga empapada con sales,
un hombro mojado.
Ten un buen viaje de vuelta a casa.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Ontología de un breve enredo.



Tengo confianza en que eres tú el oído atento que necesito, el tono cálido que me hace falta, el silencio sabio que no poseo, que eres real.
Tengo esperanza en que estar perdido sólo es el medio para encontrarme, que la locura es la fuente más clara de libertad. 
Tengo miedo de evadir a la duda, porque si no me dejara abrazar por el caos no conocería jamás lo abrumador y maravilloso de crear. 
Tengo fe en la amabilidad de aquellos extraños que se atreven a desgarrar el egoísmo y se comparten a través de una mirada, una sonrisa.
Tengo la infinidad de un deseo que no es promesa, porque esas son como el mañana que se posterga cada noche y jamás llega.
Tengo la certeza de no ser finita sino eterna, constante, porque me lo has dicho tú, porque en ti algo se conmueve y existes.
Y existo.

viernes, 5 de octubre de 2012

No todas las ausencias son sufribles.

No entiendo qué pasa. Todo parecía ir muy bien, tanto que se sentía extraño, me sentía fuera de mí.
Y no sé por qué has venido a dolerme esta noche, disfrazado de notas musicales, de filosas melodías. Eres una voz ahogada que ya no sé reconocer.
Supongo que me has pasado ya a otro plano menos importante en tu vida, que ya no soy parte de tu dibujada monotonía.
¿Cómo va todo? Imagino que has de estar ocupado en muchos proyectos nuevos y seguro tienes más tiempo para ocuparte de ti mismo.
El tiempo se me ha pasado muy lento; un mes se volvió eterno. ¿Has dejado de extrañar mi compañía? ¿Te has dado cuenta de mi ausencia? ¿Dejarme ir, lo has hecho ya?
Tendrías que haberlo notado; que existen personas dispensables, que hay nombres que se borran con el tiempo, que las caricias son finitas y de tantos recuerdos perdidos no se rescata nada importante.

martes, 17 de julio de 2012

What am I, darling?

I die when she comes around
To take you home
I'm too shy
I should have kissed you when we were alone

Eres esa semana transformada en sonrisa que podría llevarme a la tumba y jamás contar el secreto. Tantos secretos.
Y eres de esos amores extraños, únicos, que sólo suceden una vez en la vida. Con qué facilidad te me escurres de las manos, te me fuiste despacio entre los dedos, ni siquiera intenté retenerte. No has sido mío, no lo serás.

Toda tu piel escurría el sabor de un placer impermanente y aún así no me sabes a culpabilidad.
La sangre de tus labios, las marcas en tu cuello, la sensación fascinante que me provocó el momento en que declaraste jamás haberlo hecho antes, que yo fui ésa tu primera vez, con esos besos y entre el calor de las sábanas, mis sábanas.
Te tuve entre mis piernas y fue tuyo mi fetiche con las orejas izquierdas.
No hubo momento en que nos cansáramos de estar así, presos de un momento.

Debo admitir que más me enamoré de tu forma tan madura de entender lo que pasaba, de poder reír, de mantener una conversación ahí mismo en la cama, de regresar a la realidad y atreverte a besarme en lo público de una plaza, a espaldas de otros, acariciar mi rodilla bajo la mesa de un bar y volver a besarme.
De platicar abiertamente conmigo, permitirte pensar en ella, escucharme hablar de él. Qué lío, querido.
Tener la consciencia tranquila después de tanto, decirme que te gusto, que no pasará nada entre nosotros.

Fue nuestra esa ciudad junto con el camino de regreso a casa. Y lo que pasó ahí, se queda ahí. ¿No es así? Se queda en lo húmedo de mi memoria, se quedó en los tatuajes que te pinté sobre tus hombros.

What am I, darling?
A whisper in your ear?
A piece of your cake?
What am I, darling?
The girl you can fear?
Or your biggest mistake?

viernes, 15 de junio de 2012

Te respondo luego.

Y aún no te he dicho que sí porque odio lo frágil de las promesas. No es que no crea que tus intenciones de tomarme como la única, tu compañera, tuya y de nadie más, sean parte del juego. Es que lo que podría tornarse en herida sería mi respuesta, por este momento.
Y procuro no imaginar a nuestros hijos porque me dolería nunca conocerlos. Pero estaría mintiendo si dijera que no he imaginado esa mañana despertando a tu lado, sacudiéndome el sueño por volverte realidad.
No me aferro a tu mano porque estoy consciente de mis ganas de correr. ¿Podrías tú correr a mi lado, sin sujetarme ni detenerme, correr a ningún lugar y descansar a momentos? No contestes, yo sé que sí.
Soy yo quien tiene miedo de no saber cómo quedarme. Y no quiero inventarme un castillo para que en la espuma se disuelva la arena.
Estoy intentando evitarte la molestia de no creer en mis palabras, a veces se me escapan algunas de más que tienen validez ahora, pero no sé qué pasará después. ¿Lo sabes tú?
Confía en ti y en lo que sientes, amor. Sólo así tendré algo real de lo cual fiarme. Así la distancia dejará de ser un monstruo temible e hiriente, pues para tus motivos no interesa asegurarme en un presente sino saberme contigo en algún futuro.


(Click a la fotografía superior para escuchar/ver el video de Til Kingdom Come - Coldplay)

viernes, 11 de mayo de 2012

No me hablen de olvido, mejor hablen de las imposibilidades.

Se me escapa la vida en un gran suspiro vestido de irremediables fantasías que se evaporan desde los poros de mi piel cuando veo tus ojos.
Qué ojos y qué voz tan suave, qué brillo me ha dejado sin suelo, pues pierdo lo sensato y la cordura si te acercas y me hablas.
Sentirme conmovida por descubrirme en pleno arrebato de mis emociones y saber que no sabes cómo me vuelvo plasma en tu presencia.
Ni siquiera recuerdo besar tu mejilla al saludarte, qué tonta por dejarme consumir por la ansiedad de escuchar tus pasos acercándose.
Tu mirada fija en mí, sentí el peso acariciando mis pestañas. De tu rostro, la cercanía de tus labios que pronunciaron mi nombre como adiós. Y unos violines tristes tejieron las notas más decadentes que nos llevaron a sublimarnos y ser sólo aire.

Te voy a escribir un cuento y espero me leas enamorándome entre líneas.

martes, 1 de mayo de 2012

Estoy pidiendo que seas tú el que se atreva a caminar a mi lado.

Es la espera de ti lo que me mantiene ansiosa de extender los brazos y creer que la luz de una mañana próxima a nacer puede caber en la palma de mi mano.
He sentido el calor de la tarde pronunciando constante tu nombre; no eres mucho más que un simple extraño.
Entiende que estoy arriesgando mi intimidad contigo, mis ganas de volver a caminar un sendero que me queda grande si lo recorro sola.
Bailemos, el destino no es más que un niño con ganas de jugar a cupido con nosotros. O si lo prefieres, un severo juez jugando a semidios tirando los dados para probar nuestras suertes. Pero sea lo que sea, intentemos dar un salto y a ver si así quedamos más juntitos el uno del otro.
Vayamos a caminar las calles para que te robes mi mano, una que otra sonrisa tímida, para que te robes unas cuantas miradas de niña, un ligero rubor en mis mejillas.
Hay que invertir nuestras monedas en golosinas que sólo nos distraigan de vez en cuando y mutuamente de nuestros labios, aunque sea para poder respirar. Gástate el sabor de mis besos, sin reservas.


domingo, 11 de marzo de 2012

Los relámpagos atravesaron los cielos.

¿Por qué seguir hablándole a la pared? Esa que se llama como tú y que tiene tu misma cara.
Ya fue pintada de blanco, ya nada queda sobre ella. Ni los huecos, ni los dibujos, ni las letras que compusimos juntos.
Estás aquí, pero no eres mío. Estás para mí, pero no por mí.
¿Qué si pudieras volver a quererme? ¿Lo harías una vez más?
Si ya no somos los mismos.
¿Por qué no te atreves a descubrirme completa?
Jamás terminamos de conquistarnos.
¿Qué si nos amamos de nuevo, a consciencia?
Si nos salvamos a medias y las mitades no son un entero, con entereza te digo que no tenemos nada más que perder.
Yo sigo aquí, sentada en la misma banqueta y bajo la lluvia que acaricia ligera mis mejillas saladas.
Me someto a lo que creo saber, me pierdo entre lo que pienso querer.
Creo que lo nuestro es pasado y que tú a mi lado no tienes futuro.
Creo que todo estará bien entre los dos.
Pienso que quiero saberte sincero y que regreses buscando más de mí.
Quiero otra oportunidad para crecer de tu mano.
¿Cómo saber si estos meses han sido suficientes para los dos?
¿En qué parte del cielo encontramos la respuesta?
¿Cuánto habremos caminado sin siquiera voltear a mirarnos, que todo lo nuestro ya no lo es?
Acompáñame una vez más, pues te extraño.
Mi costado está desnudo sin ti y me siento sola.

viernes, 9 de marzo de 2012

La calma después de la tempestad.

Los mares no se guardan lo bravo ni su fuerza se encadena al miedo.
Tu voz como un maremoto, tus manos frías como un abismo recurrente.
Lo estridente de tu aroma mezclado con el vapor de mi boca, ¿en qué océanos tan letales me encuentro sumergida?
Atrapada en el vórtice de un remolino.
Si he de varar en la costa de tu playa, déjame caminar a la orilla de ti, que mis pies se vistan de tu espuma marina, blanco suspiro.

miércoles, 7 de marzo de 2012

El amor de mi vida tan breve.

¿Qué es esto que me mata por dentro tan lento?
Aunque fuese pasajero, no dejo de aprenderte cada vez que te veo.
Aquí me tienes escribiéndole al aire, derrochando lamentos, inventándome nuevos sentidos porque no termino de abarcarte.
He intentado acostumbrarme a estar conmigo sin ti, pero aún no termino.
Concluimos algo juntos y tal parece que en mí hay otras cosas sin final escrito.
Sólo no te alejes, porque me perdería en el camino. Sólo no sueltes mi mano, aunque tu sendero ya no se dibuje junto al mío.