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viernes, 7 de junio de 2013

From way up there, you and I, you and I.


—Se niñero de mis hijos.
—Con una condición.
—¿Cuál?
—Que también sean los míos.

Él me hace refunfuñar, desesperarme y salirme de mis casillas, me jala de mi zona segura y me hace notar que me hace falta mucho por crecer.
Él me hace notar que soy más humana cada día, que vivo con muchos miedos y partes de mí que están rotas o escondidas.
Pero sobre todo, me ayuda a comprender que se puede ser valiente y enfrentar esa oscuridad que atemoriza, aún si las rodillas nos tiemblan.
Porque mientras sentimos que el horizonte sigue lejano, el tiempo siempre nos sobrará para hacer con amor cada acción que emprendamos.

Hoy te vi con otros ojos y me dejé sorprender por un extraño al que aprendo amar cada día más.


"Don't you worry there my honey,
we might not have any money,
but we've got our love to pay the bills.
Maybe I think you're cute and funny,
maybe I wanna do what bunnies do, with you,
if you know what I mean...
Well, you might be a bit confused,
and you might be a little bit bruised,
But, baby, how we spoon like no one else.
So I will help you read those books,
if you will soothe my worried looks,
and we will put the lonesome on the shelf."

jueves, 7 de marzo de 2013

Querer no basta.

Me aceptarás con mis dudas.
Te aceptaré con tus silencios.
Pero hace falta cambiar
para no perdernos el uno al otro.
Voy a pensar menos,
no dar tantos rodeos.
Intenta atender tus pensamientos,
permítete sentir más seguido.
Yo aquí voy a estar, sin dejar de quererte.



A mí me gusta lo que eres.
Me gustaría aún si cambiaras.


¿Y qué soy?
¿Quién soy para ti?
¿Qué tanto sabes de mí?

Suficiente como para saber que eres una persona que ha cambiado.

Mucho, quizás.
Varias veces.
Todo el tiempo.
Y a la vez me siento en el mismo lugar.


Por tonta. 
No te das cuenta de lo que eres. 
De lo que haces.

Mis ojos no pueden verme.

Porque siempre los haces llorar por no ver un jodido espejo.

miércoles, 25 de abril de 2012

Learning to give up on you.

—Kinda nice to see her smile.

—Kinda nice to know you're fine.

sábado, 27 de agosto de 2011

Amar lo prohibido.

Luz muy tenue, más era la oscuridad que les envolvía los cuerpos, y las sábanas enrolladas en el suelo y recovecos, entrometidas en donde sus cuerpos pretendían juntarse mucho más. Así, con un movimiento ágil, él se encargó de quitarlas de su camino.
Limitados aún por lo grueso de sus jeans oscuros y la tela de las ropas que cubrían las piernas de ella, la embestía con vehemencia. Cuando a ritmos lentos y atentos le abordaba la sensibilidad de esa parte que nunca nadie antes había tocado, le procuraba sensaciones que desde hace mucho en secreto ella deseaba explorar en su propia piel. Le arrebató suspiros que invadieron el aire con quimeras gritadas, gemidos jadeantes conformando su respiración, gemidos que brotaban sin permiso de ella y que de tal trance que él le provocaba salió con suerte para notarlos, mas no se reprimió, pues él parecía extasiado con aquellos sonidos extraños que inclusive ella misma desconoció con facilidad y desconfianza al principio y ella encantada de su éxtasis que le llevaba consigo.
Con cautela los dedos firmes y varoniles de su mano derecha exploraban temerosos en el borde de su blusa, poco a poco colándose bajo de ella, acariciando la fragilidad de su espalda baja, subiendo cada vez más hasta su delicado cuello donde con decisión le sujetó para hacer de ella lo que le placiese, acomodándole el rostro de tal forma que se le facilitase la tarea de llenarle la boca de besos. Besos húmedos y tibios que también eran depositados en su cuello de esencia quebradiza. Se entregaba con arrebato de su propia alma a cada roce ofrecido por él sobre su cuerpo. Trémula la apariencia de toda ella, maravillosamente perdida y abandonada de todos sus sentidos que parecían escurrirse en dirección a él. En ese punto ya le tenía sin importancia si los vecinos de abajo escuchaban el ruido de la cama o si los de al lado se percataban de lo que allí acontecía, aún así, todo su placer perecía en un ahogado silencio.


Su recuerdo latente en el calor de su entrepierna hacía a sus marcadas caderas colapsar. Lleva su nombre escrito en todo el cuerpo vaporoso, cicatrices grabadas evidenciando la noche. Las marcas de aquellos dedos que se aferraban a la piel tersa de aquella niña, las heridas que en sus carnosos labios dibujó, inclusive hubo un momento en que los besos se tornaron sabor ferroso y fueron culpables los dientes de él desgarrándole pedacitos de suave piel de su boca.

En el interior de ella gritan los pensamientos:
Su voz resonando, pronunciando mi nombre con una sensual profundidad e inconsistencia, a la vez.
-Leonor, ¿qué pasa? -callaba por unos segundos e insistía. -Dime, Leonor.

Ella se sentía morir de tan sólo revivir sus caricias y esa voz, oh, qué voz.
Quiero sentir el peso de tu cuerpo sobre mí, acoger tu cara en mi pecho, sentir tu respiración, quiero sentirme mecer sobre ti, tener tus manos sujetándome por las caderas, marcándome el ritmo, empujando tu miembro, simulando el acto que sin duda ansiamos ambos.

-Me tiemblan las piernas -dice confundida.
-Como a una niña pequeña.
-Estoy llorando y no entiendo por qué -sintiéndose un tanto quebrada por dentro. -Hoy has sido más un amigo que un amante. Gracias.

¿Por qué eres tan dulce conmigo?

Admito que me parece un tantito atractivo saber que al menos uno de nosotros tiene idea de lo que estamos haciendo y a dónde podría llevarnos.

Mientras de "a mentiritas" jugamos, nos disfrutamos mutuamente de muchas formas.

Creo que me has vuelto a enamorar.
Me hiciste sentir hermosa, bella y atractiva sin necesidad de excesos.

jueves, 7 de julio de 2011

Te comprometo al soñar despierta.

El sólo pensar que charlo contigo me eriza la piel.

Situaciones imaginarias en las que me he dado el papel de tu esposa, en las que eres el hombre ideal quien me dice lo hermosa que soy, que soy la mujer con la que te has casado, que soy tu esposa y que me amas.

Nos imagino primerizos en nuestra noche de bodas, sin sentirnos intoxicados por sustancia alguna salvo el ambiente que nos hemos creado alrededor, con las sensaciones y los deseos a flor de piel.
Te imagino decidido, amándome, decidido a esperar.
Me imagino temerosa, avergonzada de que veas mi rostro, de que toques mi cuerpo. Me veo insegura y al mismo tiempo te veo tierno y paciente, comprensivo.
Me dices "te deseo" al oído haciendo pequeñitas a mis preocupaciones, sabiendo que aún así no cederé porque te he dicho ya que no me siento lista. Siento en la puntita de mi lengua un "hazme tuya", casi cayéndose de mi boca y mis miedos me hacen callar.
Me ruborizo, me apenas.

Me haces esperar unos minutos y vuelves a la habitación con una botella y dos copas. Me besas un poco en los labios, besas un tanto mi cuello e inocentemente pregunto "¿qué haces?".
Aún no hemos bebido nada . "A menos que el aroma del rosé haya sido suficiente para embriagarte la razón", esas palabras me cruzan la mente.
-No necesito alcohol para besarte toda.
Un silencio irrumpido por el sonido de tus labios presionándome la piel.
-De hecho, es sólo un pretexto.
Como una respuesta precisa, como si hubieses leídome la mente.

Me veo charlando contigo, sentados frente a frente en el borde de la cama, nuestra cama.
Cojo un libro del estante, creo que mi favorito, comienzo a leerte el capítulo seis, no sin antes advertirte con rodeos que la lectura podría parecerte torpe, estúpida, quizás hasta insípida o cualquier otra cosa absurda. Me callas y me dices que lea, que me escucharás.
Comienzo a leer. Te imagino observándome, perdido en mi voz, en mis dedos hojeando las páginas, en mis labios articulando cada palabra con inquietud y percibes un extraño enternecimiento en mi manera de pronunciar las líneas.
La verdad es que me hallo cual manojo de nervios, se me trenzan los sentimientos: una mezcla de emoción de niña y una turbación de mujer.
Notas que conforme avanzo mi respiración se agita y me cuesta seguir tomando aire.
De pronto callo, hojeo otras páginas posteriores correspondientes al siguiente capítulo, mi rostro parece confundido y me ves sorprendido cerrar el libro.
-No puedo.
Repetí un par de veces.
-¿Por qué?
Me excuso diciendo que es torpe y no importa, que es torpe.
Y no, ciertamente es que temo mostrarte esa faceta de mí, esa faceta tan pasional, esa de la que a veces me avergüenzo; me siento inmoral e incongruente, como si mis evocaciones no fuesen adecuadas para mi situación. Me siento extraña e incómoda, pero de alguna manera sigo siendo yo.
Porque si te leo esas páginas estaría presentándote una propuesta que si no fuese indecorosa sería más bien atrevida de mi parte: "tómame toda".
Notas mi inseguridad y me pides el libro. Dices que si no te lo leo yo, lo leerás tú entonces.
Me niego a dártelo a primera instancia.
-¿Te gusta?
-Sí, mucho.
-Lo leeré.

Me estremeces.
En mis sueños más irreales, mientras no duermo, me estremeces.

domingo, 13 de marzo de 2011

Conservando una memoria.

-I love you.
-Why is it so easy to you to tell it?
-Because I feel it, don't you?
-I do feel it, but it is not easy to me to open myself. And for you it's so simple and you say it easily.
-...
-Well, no. Maybe it's not that easy to you either, but you have the courage to tell it... And I don't.
But I think if you want to wait a little...I think I can find mine too, I can find courage to tell it to you someday.
-I'll wait.
-I'll do things on my own rythm.
-Take your time, I will wait you.

domingo, 27 de febrero de 2011

Te regalo una parte de mí.

Te he traído una flor de papel, de esas que crecen en los recónditos espacios de los bosques silenciosos de mi mundo.
-¿De qué color es el papel?
-Es blanco, como los besos que una vez me prometiste, esos de sabor suave y textura frágil con sabor a luz.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Un día en la vida de Kalidoscopia.

Resulta que este viernes...

Hermana: "Ten, tómatela." **Extiende su mano con una pastilla.**
Yo: "¿Qué?" **Toma la pastilla.**
Hermana: "Para el dolor."
Yo: "¿Dolor? ¿De la ampolleta?"
Hermana: "Noooo, de la garganta. [...] Looser. ¡HAHA! Mamáááá~." **Muere de risa y se burla.**
Yo: "Ay, cállate, cállate." **Hace puchero.**
Mamá: "¿Qué le dijiste? ¿Looser? No le digas así, Leslie."
Yo: "Sí, así me dijo." **Pone cara de víctima.**
Hermana: "Ay, se lo digo de cariño." **Lo dice con voz como de que la acaban de regañar.**
Yo: "Siempre me lo dice, me dice: 'eres una looser'." **Pone carita triste y ojos tiernos.**
Mamá: "No, Leslie, la vas a traumar."
Hermana: "Ay, cómo crees."
Yo: "Sí...-"
Mamá: "De por sí está traumada."
-MOMENTO DE SILENCIO Y ASIMILACIÓN DE LOS SUCESOS-
Hermana y yo: "¡Hahahahahahaha!"

[...Minutos después...]

Mamá: **Lavando las lentejas para cocinarlas.**
Hermana: **Se acerca a ella y se enjuaga las manos en el mismo chorro de agua que mamá usa para lavar las lentejas.**
Mamá: "¡No, Leslie! ¿Qué no ves que estoy lavando las lentejas? Looser."
Hermana: "¡Hahaha!"
Yo: "¿Qué pasó?" **Le pregunta curiosa.**
Hermana: **Le cuenta lo sucedido.**
Yo: "¡HAHAHAHAHAHAHAHAHA!

Pero qué cosas.