lunes, 27 de septiembre de 2010

Wasting time with no waste.

Making plans, layed down over the bed with almost lights out but a lighted candle. Thinking about the things I could do, the places I could go, and the friends I could be with at those imaginary moments.
Having my iPod, playing music, and listening to it with my big black-orange-white headphones. Getting a playlist done with the songs I think we'd like to listen to while driving at the highway; sweet-light balads, singing along.
A video-camera recording everything we do and say, catching smiles, laughing, having fun. I really can feel the wind on my face, the speed.
Dreaming with a "winter love". Yes, a "winter love" would be ideal. To love, to be loved, to kiss, to breath.
And I'm feeling quite secure to consider a place for getting all these thoughts as reality: San Cristóbal de las Casas.
People on streets, the dynamics of the city, artists, tourists, strange faces, new sensations, new people, and a lot of adventures. What a place! And I'm thinking December too. Oh, that's it. Can smell the cold weather at a cottage, the wood's fragance, and the dew at the day's first hours. Why can not think about bonfires using the fireplace, eating sweet marshmallows? That'd be nice too.
All these stuff like a dream, best friends, lovers, places, feelings; that's what it is: A dream.

I'm dreaming out loud and it feels good.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Tweets que no pueden ser twitteados.

Te veo en la noche, bajo las estrellas, en el balcón de mi casa. Tú llevas tus brazos y yo pongo mis labios.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Before my death.

Una lista de cosas que quiero hacer -algunas ya fueron hechas- antes de morir. (Supongo que con el tiempo la lista irá creciendo, al menos eso es lo que pretendo-.)

1) Hornear galletas con alguna amiga.
2) Ir al cine y ver una película sin compañía o amigos.
3) Tocar una melodía suave en el piano.
4) Ir a un Café y dedicar el tiempo a mí.
5) Encender una vela pequeña antes de dormir y esperar a que se extinga su luz para descansar.
6) Componer una canción.
7) Abrazar a alguien bajo la lluvia.
8) Sentarme en la orilla de una playa a ver el amanecer/atardecer.
9) Bailar hasta que me duelan los pies y no pueda más.
10) Sonreír a un extraño.
11) Besar sin usar los labios.
12) Hacer sonreír a un niño.
13) Abrazar a un extraño.
14) Publicar algún texto original con mi nombre.
15) Regalar una planta que haya plantado yo misma hasta crecer sana y bella.
16) Dejarme sorprender por las simplicidades.
17) Descubrir un instante mágico.
18) Hornear un pastel de cumpleaños.
19) Lograr que un sastre haga un vestido diseñado por mí y para mí.
20) Hacer un viaje con mis amigos a un lugar mágico.
21) Sentarme junto a una fogata.
22) Asar malvaviscos y comerlos -om nom nom-.
23) Hacer un twitcam-livestream-.
24) Usar la ropa de mi novio (en caso de tener uno).
25) Tomarme una foto usando un moño o listón de regalo, como si yo fuera el regalo.
26) Tener un Totoro.
27) Cocinar para mis amigos.
28) Cantar frente a muchas personas y no morir en el intento.
29) Conseguir un lente de 50 mm.
30) Tener unos lentes como los de Lennon/Alucard/Osbourne/etc.
31) Sentir miedo.
32) Hacer algo valiente.
33) Escapar de casa (y volver).
34) Tener filtros bokeh con formas bonitas como la TriForce, Navi, estrellitas, los símbolos de los emblemas de los niños elegidos y demás niñerías.
35) Ir a la playa con amigos/conocidos.
36) Enviar una carta a alguien en otro estado.
37) Enviar una carta a alguien en otro continente.
38) Tener mi propio sello para lacrar.
39) Sentarme en algún Café y leer un buen libro.
40) Ser intervenida por algún extraño, charlar y partir del lugar sin decir nombres, mas agradecer la compañía y lo ameno del momento.
41) Ser abordada por algún oficial de policía que me pida mi identificación (esté o no haciendo algo "malo").
42) Hacer un amigo en alguna biblioteca.
43) Tener una musaraña.
44) Ser madre.
45) Trabajar.
46) Cantar a dueto Baby, It's Cold Outside.
47) Grabar un CD con canciones cantadas por mí.
48) Conocerlo a él y amarlo aún en la distancia.

viernes, 17 de septiembre de 2010

De divagaciones noctámbulas.

Es a altas horas de la noche cuando me siento acaparada por el insomnio, me absorto con los pensamientos taciturnos, recurro a las ideas más grises y me intento hallar en el vacío; cuando los brazos de Morfeo se ausentan y lo único que parece funcionar en mi cuerpo es el corazón, la mente y la piel. Y en la confusión de lo incierto pretendo acoger la ausencia de mis sentidos y de lo lógico.
La madrugada se hace notar con el torbellino de sensaciones encontradas junto al calor palpable de la noche que erige al ambiente adyacente. Los poros de mi piel insinúan oscilantes la extinción del aire al intentar liberarse del yugo de las sábanas liosas. Y en lo alto, desde la veta nocturna y despejada, la ecuánime luna ensaya por primera vez la aversión por un alma. El alma mía que no se cansa de victimarse pues, en plena consciencia de lo nombrado realidad, disfruta de añadir tintes dramáticos; ese ser mío que, aún en ese estado de inanición y contradicción, reconoce el estar con vida.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Glorias: Los trazos de una historia de amor.

Dulces tus labios,
una incitación consciente.
Tentación en juego
y juegos que tientan.
Las yemas de mis dedos sobre tu mano.
Movimiento fortuito y planeado.
Besos de cajeta y nuez,
el destino y la suerte.
La respiración contenida.
Rojo culpable celofán
y letras doradas.

viernes, 9 de julio de 2010

En perspectiva.

Esta mañana lo primero que vino a mi cabeza al despertar fueron las palabras "huevos con tocino", en serio, no les miento. Realmente fue gracioso para mí ya que no soy alguien a quien de pronto le den esos antojos que parecen no tener razón y, últimamente, he estado desayunando leche, una banana y una que otra galleta pues no soy de madrugar constante (digo, son vacaciones). Sin embargo, el día de hoy fue la diferencia. Habría optado por un cereal con fresas y leche a como hago normalmente, pero ya que la situación no era completamente normal me dije "que sean huevos con tocino".

Justo ahora acaba de surgir una idea en mi cabeza (acabo de cambiar el título del post por lo mismo). ¿Qué tal algo de perspectiva para esta mañana? Es cierto que las cosas, las personas y las situaciones cambian dependiendo del punto de donde les mires. Así, le pondré algo de perspectiva a mi desayuno. Si lo veo desde un lado pesimista y negativo las cosas habrían sucedido más o menos así:
"Huevos con tocino, hm. El tocino no tiene ni una pizca visible de algo sano en él, ¿por qué debería comerlo?" Y siguiendo a mi mente, aún así, lo habría cocinado. Yendo a la nevera por un par de huevos y el paquete de tocino habría notado que nuevamente el foco que ilumina la nevera no estaba funcionando. "Oh, qué bien (sarcasmo). Para colmo tampoco encendí la luz de la cocina, osh. Ahora no veo nada." Con tal de no ir a encender la luz habría buscado a oscuras las cosas, lo bueno que era de día y unos cuantos rayitos de sol se colaban entre las cortinas. Al tener ya el tocino y los huevos para cocinar, por no tomarme la molestia de encender la luz antes, me hubiese regresado hasta donde el interruptor para poder hacer todo bien. Está bien buscar a oscuras, ¿pero cocinar? No, ya sería demasiado. "Maldita luz." Lo siguiente es buscar en donde cocinar las cosas. "Sartén, sartén... Ay, están sucios." La verdad, si hubiese hecho las cosas con esa actitud, no tengo idea de cómo habría resultado todo. No sé si habría buscado un sartén limpio o si hubiese lavado los que estaban ahí. Y ya que no puedo imaginar algo al respecto pasaré a cocinar. "Mantequilla en lugar de aceite para dorar los huevos revueltos. Aceite para dorar el tocino. ¿Qué tanto dañará esto a mi sistema?" Mientras cocinaba -fijándome a la realidad- algo de aceite del tocino saltó y me cayó una gotita en la muñeca. Ahora no se siente nada, pero es casi seguro que en el momento habría dicho "damn!" o algo parecido. Probablemente me habría quejado mucho.
Les cuento que un dolor en la espalda baja me llegó inmediato al despertar, un dolor horroroso. Apuesto que también me habría quejado hasta por los codos del dolor al cocinar, porque bien que me dolía.

Seguramente al tener servida la comida y empezar a desayunar también me hubiese quejado. Si no por la cantidad de aceite o grasa, por el sabor o lo primero que viniese a mi mente. "Sabe feo, como a quemado. Maldita mantequilla. Debí usar menos. [...] Este tocino, no debería comerlo. La buena dieta de días atrás a la basura. [...] ¿Por qué me estoy tomando este yogur? Esta lleno de azúcar. Ni si quiera es el que me gusta. Qué horror. Debería tomar leche, agua, algo diferente y no esto. [...] Este maldito dolor en la espalda. Debí poner atención al trabajo de las vértebras de la clase de anatomía. [...] Bla, bla, bla, bla, bla." Sí, probablemente habría sido algo así.
Pero ahora les cuento lo que realmente pasó:
Esta mañana al despertar lo primero que vino a mi mente fueron las palabras "huevos con tocino". No es algo que suela desayunar. Es más, ya tiene años desde que un paquete de tocino entró a esta casa, años literalmente hablando. A pesar de ello, un paquete entró a esta casa el día de ayer. Puede ser que eso halla motivado al esporádico antojo. También puede ser el que haya cenado algo de tocino la noche anterior. Pero haya sido lo que haya sido, las palabras en mi mente siguen siendo las mismas: "Huevos con tocino". Mi reacción fue reírme un poco del asunto y dejar que el día fuese algo diferente.

Busqué los huevos y el tocino en la nevera, encendí la luz y no recuerdo haberme quejado, limpié los sartenes que pensé utilizar y comencé a cocinar. Mientras el tocino se doraba una pequeña gota de aceite cayó en mi muñeca y habré dicho algo como "ouch" o "sss..." por el dolor, pero nada más. Seguí cocinando y recuerdo que no logré encender una de las hornillas. Lo que hice fue esperar a que una de las cosas estuviera lista, retirar del fuego y colocar el otro sartén -sin quejas-. Serví todo en el plato, lo llevé a la mesa y regresé por algo de beber. Me dio tanta flojera buscar un vaso para servirme leche, mi voluntad no fue tan fuerte para querer algo de agua, así que tomé un yogur bebible y me fui a la mesa. En mi mente había una pequeña voz diciendo que no me bebiese eso, pero le ignoré y lo hice sin remordimiento alguno. "Ya me cuidé como por mucho tiempo. Un día no me hará tanto daño. Soy joven." Algo así fue lo que pensé. Al comer los huevos revueltos sentí un ligero sabor a quemado, pero no le di importancia, no era razón de queja.
Mientras cocinaba y ese dolor de espalda constante me molestaba pensé en dar gracias, pedir perdón y eso que uno debe hacer por las mañanas (quizás así se me iba el dolor por un rato). Hace unas semanas lo hacía a diario, pero se me fue olvidando y hoy recordé que era importante hacerlo. Di gracias y pedí perdón y, siendo sincera, me quedé a medias en la oración porque estaba hambrienta -la verdad es que aún no termino de orar, pero en cuanto termine de escribir lo hago-. La misma oración que nació por el deseo de olvidarme del dolor de espalda me llevó a pensar en que muchos no tienen qué comer ni qué beber, no tienen casa u hogar, inclusive muchos no tienen ni el amor con el que uno ha sido bendecido. Ese amor y cariño que puede muchas cosas tales como reducir la importancia de las otras carencias materiales. Hay que ser agradecido y pedir por los demás; eso es lo que pienso justo ahora. (Una reflexión en la mañana no viene mal. Ni yo me la esperaba.)

Regresando a lo que el título pretendía, ¿ven la magia de la perspectiva? Yo sí.
No acostumbro ser tan positiva como creo me leí en estos últimos párrafos, pero es bueno un cambio de vez en cuando. (También escribí esto porque tenía mucho que no lo hacía -me refiero a escribir-.)

Cuando crean que están teniendo un mal día o que no podría existir algo peor, créanme, sí podría ser peor y no están en el hoyo más profundo ni más oscuro, están bien. No se fijen en lo molesto de sus días sino en los instantes que los hacen maravillosos y diferentes porque ningún día es igual. Sean siempre agradecidos, siempre. Aprecien un "buenos días" y una sonrisa que, a pesar de ser gratis, tiene un inmenso valor y desgraciadamente en este mundo no se le regala a cualquiera. Caminen por la vida con la mirada en alto y seguros de sí mismos, porque todo lo demás es incierto y la fortaleza de uno crecerá tanto como uno mismo quiera. El único capaz de establecerte límites eres tú mismo. Sobretodo aprender, aprender de los errores y también de lo bueno. Parecerá repetitivo y nada original, pero es la verdad. Seguramente es por esa razón que se escucha tanto y aún así no se presta la debida atención a lo dicho. Para no hacer el cuento largo les resumo y recomiendo que cada mañana se tomen una pildorita de optimismo, busquen las cosas positivas en los demás y en ustedes, aprovechen sus virtudes y fortalezas sin dejar de lado las debilidades porque esas, siendo parte de cada quien, también se pueden trabajar para bien.

Finalmente, cuando se vean a oscuras y les sea difícil encontrar ese rayito de sol que ilumina todo, deténganse a respirar un poco, a pensar y a hacerse un favor: agreguen a sus días algo de perspectiva.

domingo, 6 de junio de 2010

¡Placeres domingueros para el paladar!

Creo que no es lo mío el comentar sobre recetas y comida. Sin embargo, les quiero contar sobre lo que mi madre y yo hemos preparado para la comida de hoy:

1.- Brócoli al vapor con gratín de queso Edam.
2.- Arroz.
3.- Calamares rellenos de atún, huevo, cilantro y pimientos en salsa de vino blanco y tomate. (8)
4.- Filete de pescado empapelado. (4)

Por cierto, no pienso ponerles recetas ni explicaciones exactas de cómo se hicieron los platillos -puesto que ése no es mi fin-, pero les cuento mi experiencia:

1.- El brócoli es de lo más fácil ya que sólo es cocinarlo al vapor -nosotras ya lo teníamos cocido de un día anterior-. Sólo utilizamos un refractario y le untamos mantequilla en su base, colocamos los trozos de brócoli y fuimos alternando trocitos de margarina/mantequilla y el queso Edam -nosotras lo rallamos-. Yo diría que me resulta más útil tener el queso a temperatura ambiente porque de esta forma -al ser un queso seco- se derretirá más fácil. Si lo tienen guardado en un refrigerador, supongo que tardará un poco más en derretirse. (También les recomiendo usar queso manchego el cual se derrite mucho más fácil y tiene un sabor excelente.)

2.- Si les intento hablar del arroz les estaré mintiendo porque ni vi cuando lo hizo mi madre, ¡haha! Pero bueno, éso es algo sencillo y que "todos" saben hacer. ;] (A nuestro arroz nos gusta agregarle trocitos de apio.)


3.- Los calamares... ¡Uff!
En realidad no es algo complicado -y confieso que jamás había probado, cocinado, o tenido una experiencia cercana a estos "adorables" animalitos-. Lo único es que si no tienes la práctica el proceso de limpiarlos y prepararlos podría tomarte algo de tiempo. Pero les digo, la demora tendrá su recompensa.
Deben asegurarse de lavarlos bien, quitarles el aguijón, la parte que contiene su tinta -procurando no romperla para no mancharse ni manchar al calamar-, remover todo lo que conforma su interior, etcétera. La textura es ciertamente extraña, pero una vez cocinados tienen un delicioso sabor. Cuando estén limpiando su interior, no teman por la textura. Pueden girar al calamar -me refiero a invertirlo, exponiendo su lado interno e internando su lado exterior-, así podrán limpiarlo mejor. Al principio parece que se romperá, pero no, es resistente. Una vez lavados pueden comenzar a rellenarlos. Mi madre y yo hicimos un relleno de atún con un ligero sabor a tomate -para éso se prepara una salsa-, también pusimos cilantro, huevo cocido en trozos pequeños, pimiento amarillo, y pueden agregarle otras cosas de su preferencia. Los extremos del calamar, una vez relleno, se sellan con ayuda de un palillo. De ahí se enharinan y salpimentan y se colocan en una sartén -previamente se sofrieron cebollas en el aceite-. Seguidamente se agrega una salsa que le dará sabor y consistencia a los calamares; está hecha con dos tomates -pueden agregarle un cubito de concentrado de tomate-, especias, y media taza de vino blanco. (No esperen mucho tiempo para agregarla a la sartén.) Para regular el sabor ácido de la salsa le agregan dos cucharadas soperas de leche. :D


4.- Nuevamente, no tuve intervención alguna con los filetes de pescado empapelado, pero les digo que fueron salpimentados y cubiertos con zanahoria rallada. También agregamos trocitos de pimiento amarillo y apio, además de usar un poco de aceite de oliva para que no se pegaran al aluminio. (Se hicieron en una vaporera.)


Básicamente, éso fue todo.
Decidimos acompañar la comida con limonada fresca. (Les comento que a mi vaso le agregué una cantidad muy pequeña de vino blanco, sólo para cambiar un poco el sabor.)
Y bueno, les anexo unas últimas fotos -a como lo he hecho con los demás platillos- de lo que resultó nuestra comida del domingo:


Les pido una disculpa si las fotos no son totalmente maravillosas o si la presentación no es absolutamente fantástica, hice lo posible. (:

Ya para despedirme, espero que el placer al paladar que hoy me di el lujo de tener, sea para ustedes también un deleite a la vista.
¡Ciao!